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13 feb 22 Etapa ciclista: Santiponce – Santa Justa – Cantillana – Melonares (23/01/2022)

El domingo 23 de enero realicé una etapa etapa ciclista por Sevilla, que tuvo como característica principal que hice un enlace en tren, en concreto en el cercanías que va de Santa Justa a Cantillana, a fin de poder recorrer una zona de la Sierra Morena sevillana que era desconocida para mí. Empecé la etapa en Santiponce, pasadas las 8:00h. Me encaminé hacia la estación de Santa Justa de Sevilla, haciendo parte de mi recorrido habitual del trabajo, llegando hasta el Estadio Olímpico, para bajar hasta el puente de la Barqueta, y luego tomar la ronda histórica junto a la Macarena. Llegué con tiempo sobrado a la estación, y allí estuve haciendo algo de tiempo mientras llegaba el cercanías.

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Una vez llegó el tren, esperé tranquilamente hasta que llegamos a la estación de Cantillana, donde empecé a rodar de nuevo, sobre las 9:25h.

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Hice una parada poco después, una vez pasé la presa de Cantillana, una de las que regulan el caudal del Guadalquivir, antes de su llegada a Sevilla.

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Pasado el río, llegué poco después a Cantillana, que atravesé rápidamente antes de cruzar sobre el río Viar. Una vez pasado el río, llegué a una rotonda que tomé a mano derecha, junto al restaurante Casa Navio, en la que tomé una pista asfaltada por urbanizaciones. Al cabo de un rato, tomé una pista en ascenso a mano izquierda, que acaba llevando a la pista de mantenimiento del canal del Viar.

Los siguientes 15 kilómetros transcurrieron por la pista de mantenimiento, que en suave ascenso y tras múltiples vueltas y revueltas, acaba llegando hasta las cercanías del embalse de Melonares. La pista no tiene grandes dificultades, salvo un par de acueductos, que uso salvé sobre el mismo, y otro siguiendo la pista, que se desvía en acusado descenso, y luego en ascenso. Aparte de esto, el único punto a salvar es la finalización de la pists: ésta termina de una manera abrupta, ante una cancela cerrada, y con una verja que rodea todo el perímetro. Se puede salir por una abertura que alguien ha practicado en la misma, y que permite salir a un camino que lleva a la carretera C-433.

Una vez en la carretera, comencé un ascenso por la misma en dirección a Castilblanco de los Arroyos. Un ascenso de 4 kilómetros por carretera de montaña recién reasfaltada, con una pendiente bastante constante del 6-7%, y que llegaba en determinados puntos al 9%. Nada especialmente complicado, pero que requería de constancia.

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Paré a media subida en una llamativa fuente encalada que se abría a mano izquierda, bajo una higuera, para luego continuar mi ascenso hasta la cumbre. Desde allí me desvié a la izquierda, con la idea de tomar una pista que había visto cartografiada y que me podía llevar hasta Castilblanco, pero a los 1,7 kilómetros, me encontré con una cancela cerrada. Ante la duda de si podía transitar por allí o no, opté por volver sobre mis pasos, y encaminarme hacia Castilblanco por carretera.

Llegué a Castilblanco pasadas las 11:40h, con ya 48 kilómetros de etapa en las piernas. Hice una breve parada junto al abrevadero que hay en la salida del pueblo en dirección a la urbanización de La Colina.

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Tras un rato de descanso, y habiendo agotado el agua que llevaba, volví a rodar. Me notaba las piernas flojas, y tenía la sensación de estar pagando por adelantado el exceso de kilómetros. Por suerte, tenía algo de bajada por carretera para recomponerme, y luego la bajada por la trialera del Camino de Santiago. Las sensaciones en ambas bajadas no fueron nada de buenas, si bien luego pude ver que ¡había batido mi mejor marca en la bajada del Camino de Santiago! En realidad, no era algo demasiado sorprendente, porque ya había podido ver la última vez que estuve por allí que se había arreglado bastante el camino, haciéndolo más sencillo para rodar.

Una vez que llegué al polígono industrial que marca el final de la trialera, crucé la carretera, y me encaminé a Guillena por la pista de tierra paralela a la carretera. Crucé el Rivera de Huelva por el vado, y entré en Guillena por su campo de fútbol. Seguía con las piernas flojas y estaba seco, así que a la salida de Guillena, paré en la gasolinera de Repsol a comprar una botella de Aquarius y unas galletas que me dieran algo de azúcar que echar al estómago. Eran ya las 13:00h, llevaba ya más de 70 kilómetros en las piernas.

La parada me vino estupenda. Eché el resto del Aquarius en el camelback, y me dispuse a volver a Santiponce por la pista de mantenimiento de Emasesa. Las sensaciones ya no eran nada malas, y de hecho, estuve rodando de manera bastante consistente. Al llegar al vado del Arroyo de Los Molinos, pude echar una mano a unos moteros que estaban rodando por la pista, y que no veían claro el poder cruzar el vado, ya que siempre se encuentra embarrado y con agua, no siendo para ellos una opción salvarlo por la viga de acero que hay en la arboleda. Tras recomendarles un trayecto, seguí con mi recorrido de vuelta a Santiponce. Acabé llegando a las 13:46, con un total de 85 estupendos kilómetros en las piernas. Y allí, para celebrarlo, me tomé una estupenda Paulaner en la puerta de casa, al solecito.

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Datos de la etapa:

  • Distancia: 85’245km
  • Distancia (según el GPS): 85’24km
  • Altitud ascendida: 863m
  • Tiempo de etapa: 4:10:51
  • Tiempo desde el inicio de la etapa: 5:35:59
  • Pulsaciones medias: 141ppm
  • Pulsaciones máximas: 174ppm
  • Cadencia media: 66 rpm
  • Cadencia máxima: 99 rpm
  • Calorías consumidas: 4030kcal

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26 abr 21 Etapa ciclista: Santiponce – Guillena – Castilblanco de los Arroyos – Burguillos – La Algaba (25/04/2021)

El domingo 25 de abril de 2021 realicé una de las etapas más largas que he hecho hasta ahora en Sevilla en particular, y prácticamente en general. Y todo eso en un día en el que no tenía previsto salir a rodar debido a la amenaza de lluvia. Tenía alguna idea malsana de salir a rodar con agua; de hecho, había preparado algunas cosas en la bici para salir a rodar con lluvia, pero siendo sinceros, no tenía en mente realmente salir lloviendo. Al menos, no mucho. Pero el caso es que la mañana, frente a lo previsto, se levantó sin agua, aunque cubierta, y no me pude resistir. Empecé a rodar unos minutos después de las 8 de la mañana, con una mochila equipada con un impermeable, y los teléfonos protegidos con bolsas herméticas, además de haber cogido unas botas de trabajo cerradas hasta el tobillo. La mañana no estaba muy fría, unos 14ºC, así que pude salir en manga corta.

Me encaminé con la bici de carbono hacia la pista del Camino de Santiago hasta Guillena, que realicé completamente en solitario. Al llegar a la altura de la perrera, giré a la derecha por el trazado antiguo del Camino de Santiago, en vez de hacerlo a la izquierda como realizamos de un tiempo a esta parte. Mi idea era comprobar si se podía vadear adecuadamente el arroyo de la Carrascosa, cercano a Guillena. Resultado negativo: no solamente el arroyo está aún más pestilente que nunca, con las aguas prácticamente de color negro, sino que éste se ha comido la ribera, de tal manera que hay una buena caída hasta el cauce. Es más, tanto se ha comido los márgenes que amenaza con tragarse los eucaliptos centenarios que hay junto al arroyo, y que ya muestran amenazadoramente sus raíces. Al menos no tuve que volver sobre mis pasos, ya que hay una senda que bordea el arroyo hasta llegar a la gasolinera a la entrada de Guillena.

Una vez en Guillena, seguí las marcas del Camino de Santiago, en vez de cruzar el pueblo por su calle principal. Las marcas me llevaron junto a la iglesia, y posteriormente junto al polideportivo, para vadear el Ribera de Huelva, en vez de pasarlo sobre el puente. Por suerte, llevaba poca agua y no fue mayor problema. Ya en la margen izquierda, pude llegar hasta el polígono industrial siguiendo un camino junto a parcelas, en vez de ir por la habitual carretera. Una interesante variación. Llegado al polígono, empecé la subida por la trialera del Camino de Santiago. Fue muy llamativo ver cómo había cambiado la subida, después de algunos años sin circular por allí. Supongo que en parte por la pandemia, el camino se notaba muy poco transitado, de tal manera que la vegetación cerraba mucho más de lo habitual hace unos años el camino, llegando a ser verdaderamente estrecho en algunos puntos.

Más arriba me encontré con otro cambio a peor. Una vez que entras en la zona de olivares, y antes de alcanzar el primer paso canadiense, existía una plantación de frutales a mano derecha, que ha desaparecido completamente. Todos los árboles han sido desarraigados, quedando ahora un campo de rastrojos. Por lo que posteriormente pude ver en Google Earth, el arboricidio sucedió en algún momento entre junio y julio de 2019. Estamos hablando de más de 10 hectáreas de frutales completamente arrasados. Triste, muy triste. Pero con todo, no era eso lo peor. Una vez pasada el primer paso canadiense, se entra en el tramo de dehesa, que sigue siendo espectacularmente hermoso. Poco a poco se empieza a subir, para llegar al primer tramo técnico, el paso de las pizarras. Divertido, pero cada vez más sencillo, debido al paso de múltiples personas. Tras pasar ese tramo, y antes de llegar a El Barracón, existían unos tramos técnicos tremendamente divertidos: cárcavas, zonas pedregosas, trampas de arena… que hacían las delicias de los que nos gustan los terrenos complicados. Ya no existen. Alguien ha pasado con una niveladora, rellenando zanjas, arrancando piedra viva, y vertiendo zahorra para aplanar el camino. Admito que es más sencillo de recorrer, pero donde antes el paso era para personas y para bicis de montaña, ahora puede hacerlo -y doy fe de que lo hacen, por las marcas de rodadas- todoterrenos sin dificultad alguna. Y camino arriba la cosa sigue en el mismo plan. Pasado El Barracón había una zona muy técnica que ha desaparecido completamente.

Tras salir de la ex-trialera, llegué a la pista que comunica con la carretera de Castilblanco, que ha sido también muy mejorada. Solo le falta estar asfaltada. Y no lo digo como algo bueno. Sin mucho trámite, salí a la carretera, y subí hasta Castilblanco, con algo de viento de cara, y amenazando lluvia. Sí me pude fijar que existe una senda en paralelo a la carretera, que no tengo dudas de que tomaré la próxima vez. Por lo menos, proporcionará algo de diversión. Entré en Castilblanco -30 kilómetros de etapa a esas alturas- a las 9:50h, y sin detenerme mucho, salí del pueblo por el camino que lleva a Burguillos, alcanzando la cota máxima de la etapa, 368msnm. Aunque ya lo había recorrido varias veces de Burguillos a Castilblanco, era la primera vez que iba a hacerlo en sentido inverso. Y tal hito merecía ser inmortalizado en vídeo, para lo que aproveché un acople de GoPro ubicado en el sillín, y mirando hacia atrás. Una toma interesante.

Este tramo de la etapa fue bastante divertido, pese a que noté una holgura bastante molesta en la horquilla de la bici, lo que me hizo ir con algo más de cuidado de lo habitual. Sobre todo porque este tramo era bastante pedregoso e irregular. Todo lo que había echado en falta en la trialera del Camino de Santiago.

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Las vistas, pese a todo, compensaban el esfuerzo y la paliza.

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En un momento dado, y en uno de los múltiples cruces, me equivoqué de camino. No tardé mucho en notarlo, pero valió la pena, ya que llegué a una casa en ruinas bastante interesante.

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Recuperado el rumbo, no tardé en salir a la pista que baja hasta un área recreativa cercana a Burguillos, y desde allí, en rápido descenso, a la propia Burguillos. Apagué la cámara, y seguí con mi camino. Salí de Burguillos por la carretera de Guillena, que no tardé en abandonar, para tomar la pista de mantenimiento del canal de riego de El Viar. Esta pista me llevó, ya sin dificultad alguna, hasta La Algaba, pasando previamente por San Ignacio del Viar y las cercanías de Torre de la Reina. Llegado a La Algaba, la vuelta a Santiponce fue por carretera, dando por finalizada la etapa a las 11:40h, tras 68 kilómetros de una etapa tan estupenda como tan improvisada.

Datos de la etapa

  • Distancia: 69’012km
  • Distancia (según el GPS): 68’10km
  • Altitud ascendida: 627m
  • Tiempo de etapa: 3:14:44
  • Tiempo desde el inicio de la etapa: 3:30:09
  • Pulsaciones medias: 143ppm
  • Pulsaciones máximas: 178ppm
  • Cadencia media: 67rpm
  • Cadencia máxima: 160rpm
  • Calorías consumidas: 3074kcal

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19 mar 21 Etapa ciclista: Santiponce – Guillena (14/03/2021)

Esta semana he estado en Sevilla para dar una vuelta por la oficina y por la casa. Y aprovechando que bajaba, hemos organizado una pequeña etapa ciclista para ir estirando piernas. La novedad es que hemos salido Manolo, Miguel y yo. Hacía ya bastantes años que no salía a rodar con Manolo (desde antes de que se fuera un par de años a Colombia, por lo menos), así que ha estado bastante bien. La etapa ha sido algo bastante convencional, ya que tanto Miguel como Manolo están empezando a coger el punto, y no era plan hacer algo demasiado disparatado. En el caso de Miguel y yo, salimos de Santiponce, pero Manolo venía desde su casa de Sevilla, y nos recogió al paso. De Santiponce seguimos por la vereda de Guillena, entre la N-630 y la A-66, hasta llegar a la pista de Aljarafesa por donde trascurre el Camino de Santiago.

Cruce del arroyo de los Molinos

Cruce del arroyo de los Molinos

Cruzamos sin mucha novedad el arroyo de los Molinos, y seguimos hasta el fin de la pista. Desde allí entramos en Guillena tras recorrer un tramo de camino junto a la carretera, en bastante mal estado por las lluvias y el paso de tractores. En Guillena hicimos una parada para tomar unas buenas tostadas. Tras ello, decidimos volver hacia Santiponce. Por variar, en vez de volver por la pista, seguimos por la Cañada Real en paralelo a la carretera, hasta llegar a la estación de servicio. Seguimos por la misma, pasando junto a la mina y el arroyo Galapagar. La idea era seguir hasta la vía verde de Itálica, pero Manolo empezó a tener calambres en una pierna, por lo que regresamos a Santiponce por carretera. Y Manolo, a Sevilla por la misma. Una buena etapa para rodar y hacer kilómetros. :)

Datos de la etapa

  • Distancia: 29’596km
  • Distancia (según el GPS): 29’59km
  • Altitud ascendida: 195m
  • Tiempo de etapa: 1:54:53
  • Tiempo desde el inicio de la etapa: 2:34:12
  • Calorías consumidas: 1252kcal

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09 mar 13 Etapa ciclista: Guillenazo Express (10/02/2013)

El domingo 10 de febrero, para complementar la interesante etapa de la jornada anterior, salí a rodar con mi amigo Sergio, con el objeto de que hiciera su primer Guillenazo. Y es que Sergio, pese a la experiencia que acumula en etapas, aún no había realizado una de las etapas emblemáticas de los alrededores de Sevilla. Así que nos dispusimos a solucionar esta mancha en su expediente.

Salimos de Guillena a las 9:15h, con abundante acompañamiento ciclista. Y es que resulta increíble ver cómo se ha popularizado esta zona de un tiempo a esta parte. Por tanto, no nos quedó más remedio que empezar fuertes, e irnos abriendo hueco en el pelotón de gente que había decidido empezar a la misma hora que nosotros. Muchedumbre que duró poco tiempo, pues al llegar a la entrada del tramo restringido ya nos habíamos quedado solos. Y es que casi todo el mundo sube a La Cantina por ahí, siendo pocos los que afrontamos la subida al Cordel de la Cruz de la Mujer, y la divertidísima bajada de la Cuesta de La Lenteja.

Subimos a un ritmo más tranquilo, decididos a no reventar, ya que la feria era aún muy larga. Aun así, hicimos un buen tiempo, y para las 10:00h ya habíamos llegado a La Cantina, donde aún no había muestra de aglomeración. Iba a ser un buen día. Paramos poco tiempo, decididos a hacer una pausa después de salvar la Cuesta del Toro. Así que bajamos al embalse, cruzamos al otro lado del río, y con paciencia, afrontamos la subida del Toro. Quizás psicológicamente menos dura que la de la Lenteja, por aquello de que no ves sus horrorosas curvas estilo Alpe d’Huez, pero que también te destroza a conciencia con rampas sostenidas del 19%. Una buena manera de entrar en calor, sin lugar a dudas.

Coronamos la subida de la Cuesta del Toro a las 10:30h, e hicimos una breve parada, donde dimos cuenta de barritas de cereales, y comentamos lo que aún quedaba: un tramo de subida más sostenida y de bajada hasta el pantano, la brutal subida de éste a Castilblanco, con rampas cercanas al 25%, Castilblanco, y el descenso por la Trialera. Unos 30 kilómetros de etapa.

Reanudamos la marcha, y pasamos junto a la finca de toros bravos que da nombre al lugar. Allí salimos a la pista que comunica Castilblanco con los Lagos del Serrano, y giramos a la derecha. Y seguimos avanzando, coronamos la segunda subida de la jornada, y tras pasar el punto de no retorno (“a partir de aquí es más fácil seguir de frente que darse la vuelta”), y bajamos a toda velocidad hasta el embalse de Castilblanco.

Bajar a toda velocidad a un embalse suele implicar que te has metido en el fondo de un valle, y que te toca salir de él. Y salir del embalse de Castilblanco es arduo, lo mires por donde lo mires. Pero hacerlo en dirección a Castilblanco es psicológicamente duro, pues mientras desciendes no dejas de ver al otro lado la pista horrorosa por donde tienes que ascender, y que te recibe con una patada en el pecho en forma de rampas de hasta el 25% de pendiente. Por lo que no te queda otra que tomarlo con calma, poner un ritmo cómodo, y procurar no echar los pulmones. La subida, eso sí, tiene un par de pequeños respiraderos, que te permiten recuperar el resuello en los 7 kilómetros que dura la subida.

Llegamos a la cota máxima de la jornada (316 m.) a las 11:15h. Ahí nos empezamos a encontrar con algo más de gente. Realizamos una breve parada, pues íbamos a volver a Guillena por la vía rápida, y íbamos a evitar entrar en Castilblanco, rodeando el pueblo por el suroeste, y saliendo directamente a la carretera de Burguillos. Reemprendimos la marcha 5 minutos después, y como habíamos previsto, esquivamos Castilblanco, y pronto iniciamos un rápido descenso por carretera camino de la trialera. Ésta se encontraba bastante más seca que en etapas precedentes, y la arena empezaba a hacer acto de presencia. Realizamos un rápido descenso que pronto nos llevó al polígono industrial de El Cerro, y entrábamos en Castilblanco al filo de las 12:30h, dando la etapa por finalizada.

Los datos de la etapa son los siguientes:

  • Distancia: S/D
  • Distancia (según el GPS): 45’79 km.
  • Tiempo de etapa: 2h 55m 20s
  • Tiempo desde el inicio de la etapa: 3h 17m 38s
  • Velocidad media: 15’67 km/h
  • Velocidad máxima: 52,56 km/h
  • Pulsaciones medias: 142 pulsaciones/min
  • Pulsaciones máximas: 180 pulsaciones/min
  • Consumo medio de calorías: S/D
  • Consumo máximo de calorías: S/D
  • Tiempo en zonas de pulsaciones: S/D
  • Consumo total de calorías: 2763 kcal
  • Índice IBP de dificultad: 66B MTB

Y aquí está el enlace al recorrido de la etapa: Guillenazo Express

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24 feb 13 Etapa ciclista: Guillena – Castilblanco de los Arroyos (13/01/2013)

El 13 de enero realicé la primera etapa del año en Sevilla. Se trató de una pequeña etapa exploratoria, que, pese a todo, dio mucho de sí, aunque por lo general para mal. Para empezar, la etapa la empecé cruzado: al ir a coger la bicicleta de la cochera, no fui capaz de encontrar la llave del candado, hasta que caí en la cuenta de que estaba en la guantera del Alfa, que se encontraba aparcado en mi plaza de garaje en el trabajo. Así pues, no me quedó más remedio que tirar de la vieja Conor que utilizo para hacer rodillo. Una bici descrita en alguna ocasión como carne de perro: completamente rígida, con unos 18 años a sus espaldas, plato grande de 44 dientes, una corona de 7 piñones, y frenos cantilever. Una auténtica delicia.

Empezamos la etapa algo tarde, al filo de las 9:30h. Salimos en esta ocasión a rodar Miguel, Sergio, Ricardo y yo. Y si yo había empezado mal la etapa, Miguel no tardó en añadirse a la lista de infortunios: apenas salir, en plena subida por un olivar, clavó la rueda, por culpa del barro, en una rodera, lo que lo hizo salir despedido por encima del manillar y dar de cara en el suelo. Por fortuna el incidente apenas se saldó con la nariz hinchada y el labio roto por el interior de la boca lo que, para lo que podía haber sido, fue bastante poco. Aun así, Miguel decidió continuar. Yo, por el camino, había descubierto algo sumamente interesante, y era que a la lista de problemas de mi bici había que añadirle otro: las pastillas de freno estaban cristalizadas, por lo que su capacidad de frenado era puramente testimonial. Y eso, con un descenso por trialera por efectuar, era algo sumamente tranquilizador.

Dejamos atrás infortunios y trepamos por la trialera del Camino de Santiago. Gracias a unas recientes lluvias, las mismas que habían hecho que hubiera barro en el olivar, el tramo de la trialera se encontraba en un estado de firme excelente: la tierra se encontraba compactada, pero sin llegar a estar pegajosa. Magnífica para rodar. Terminamos de ascender la trialera y llegamos a la pista que lleva a la carretera de Castilblanco. Desde allí, en vez de girar a la derecha, lo hicimos a la izquierda, siguiendo las marcas blancas y verdes que, según declaraba el ayuntamiento de Castilblanco en su web, habrían de conducirnos hasta un mirador sorbre el embalse de Gérgal y, probablemente, a una pista que llevara de vuelta a Guillena. Sin embargo, a donde nos llevó fue a una enorme cancela plantada en mitad del camino. Eso sí, ya en descenso, y con una prometedora visión del embalse, que apenas podíamos tocar con los dedos. Una gran decepción.

Volvimos sobre nuestros pasos, y decidimos subir hasta Castilblanco. Llegamos por carretera sin novedad, y disfrutamos de un pequeño tentempié antes de afronar el tramo final de la etapa: una bajada por carretera hasta la Trialera, y por último el descenso por ésta. Fue una bajada interesante con la Conor: un poco más y se me aflojan los empastes al descender con la rígida sin apenas capacidad de frenado. Como elemento pintoresco, nos encontramos con el camino casi bloqueado por unas vacas, así que aprovechamos la ocasión para echarnos unas fotos.

Los datos de la etapa son los siguientes:

  • Distancia: S/D
  • Distancia (según el GPS): 34’123 km.
  • Tiempo de etapa: 2h 14m 43s
  • Tiempo desde el inicio de la etapa: 3h 19m 46s
  • Velocidad media: 15’2 km/h
  • Velocidad máxima: 41’2 km/h
  • Pulsaciones medias: 133 pulsaciones/min
  • Pulsaciones máximas: 180 pulsaciones/min
  • Consumo medio de calorías: S/D
  • Consumo máximo de calorías: S/D
  • Tiempo en zonas de pulsaciones: S/D
  • Consumo total de calorías: 2510 kcal
  • Índice IBP de dificultad: 41A MTB

Y aquí está el enlace al recorrido de la etapa: Guillena – Castilblanco de los Arroyos

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