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06 oct 19 Impresora 3D controlada de manera remota

Y seguimos a vueltas con la impresora 3D. En este caso, en el ámbito de la usabilidad. Mi impresora es una Creality Ender 3 Pro, que en su configuración de fábrica se utiliza mediante una tarjeta micro SD y un control en base a una botonera. Sin embargo, la impresora viene con una interfaz mini USB que permite el control remoto de la impresora. Tras un rato de investigar, he encontrado una aplicación llamada OctoPrint que facilita enormemente el control remoto de la impresora. En líneas generales, habilita una interfaz web que permite subir los ficheros .gcode y cargarlos en línea, sin tener que grabarlos previamente en la micro SD de la impresora.

Interfaz gráfica de OctoPrint

Interfaz gráfica de OctoPrint

No sólo eso, sino que permite controlar todos los aspectos de la impresora, desde la ubicación del cabezal de impresión hasta la temperatura de la cama caliente y extrusor, además del progreso de la impresión. Incluso permite configurar una webcam (bien conectada localmente al servidor donde se encuentre OctoPrint o una cámara IP) para visualizar de manera remota cómo progresa la impresión.

Interfaz gráfica de OctoPrint

Interfaz gráfica de OctoPrint

En mi caso, he utilizado para albergar OctoPrint un miniservidor Orange Pi Zero+ que había comprado hace algún tiempo (y cuya carcasa había creado con la impresora) con una Armbian recién descargada. Si bien por el momento la alimentación de ambos dispositivos es independiente (existe una manera de obtener la alimentación para la Orange Pi desde la impresora), en mi caso he optado -para optimizar el consumo energético del sistema- por utilizar por delante de la impresora un interruptor general Sonoff Basic con el firmware Tasmota instalado, a fin de poder controlar el sistema desde mi plataforma de domótica de casa, pudiendo encender todo el conjunto cuando vaya a imprimir, y tenerlo apagado cuando no se encuentre en uso. Y así cerramos el círculo: impresora 3D controlada por mi sistema de domótica. :mrgreen:

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28 sep 19 Tapa de biela estilo Half-Life 2

Y seguimos con la secuencia de artículos sobre bicis e impresiones en 3D. En este caso le vuelve a tocar a la Fuji urbana. En realidad, se trata de un pequeño fleco que quedaba pendiente de los arreglos que le estuve haciendo a la bici en relación a las bielas para las que tuve que hacer la primera de las impresiones en 3D. Como comentaba en ese artículo, había tenido una serie de problemas en el viaje de alforjas del Camino del Cid (otra pista más), que tuvo dos resultados: uno a corto plazo y otro a largo. El corto: acabé en Alboraya con la biela en el suelo, que tuve que atornillar como buenamente pude, y que me trajo por la calle de la amargura hasta que conseguimos llegar a Valencia. Y el largo: que perdí la tapa de la biela que cierra la transmisión.

Transmisión de bicicleta. En rojo, la pieza perdida

Transmisión de bicicleta. En rojo, la pieza perdida

No es que fuera un gran problema, es básicamente una pieza decorativa, pero no me acababa de gustar el dejar la pieza tal cual. El problema es que la transmisión es una pieza bastante particular que compré por Aliexpress, y que no tiene unas dimensiones estandarizadas, por lo que las tapas de Shimano o XRAM no eran compatibles. Pedí unas tapas de sustitución al fabricante, pero las que me envió (gratuitamente, eso sí) no eran del mismo modelo. Así que lo dejé pasar durante un tiempo. En realidad, lo dejé pasar hasta que vi que los arreglos explicados en el artículo anterior eran satisfactorios. Y de hecho, lo son: con la nueva ubicación de las bielas gracias a los espaciadores, y unos tornillos de ajuste nuevos (ya que los antiguos tenían las cabezas pasadas de tanto forzarlos) no he vuelto a tener problemas con las bielas, y tras más de un mes de uso se mantienen correctamente en su sitio. Por tanto, había llegado el momento de solucionar la carencia de la tapa de la biela.

En este caso, la cosa iba a ser un poco más complicada: la tapa de la biela va atornillada al eje pasante, por lo que en principio tendría que imprimir la pieza con el diámetro y el paso de rosca adecuado, lo que podía traer bastantes dolores de cabeza. Así que opté por un planteamiento distinto: al ser una pieza meramente decorativa, en vez de hacer una pieza atornillada iba a hacer una pieza insertada a presión. Básicamente, como las tapas de los puños del manillar. Así que busqué un modelo 3D de una de esas tapas, y realicé los ajustes para adaptarlo a las dimensiones de mis bielas.

…además de un pequeño toque para incluir un logotipo de mi videojuego favorito desde hace ya la tira de años: Half-Life 2. Así que tras diseñar, imprimir y pintar en negro la tapa, ésta ha quedado como sigue:

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¡Ahora, a rodar mucho con ella! :D

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27 sep 19 Una nueva restauración: Orbea Luarca

Hace algunos meses me hice con dos de las bicicletas que marcaron mi infancia y juventud: las dos bicicletas de mi tío Manolo. Se trataba de una bici de carreras, la excelente Super BH L6000 que ya tuve ocasión de restaurar a principio de verano, y una bici de paseo muy especial, una Orbea Luarca de 10 velocidades. Y digo que es muy especial porque es la bicicleta con la que mi padre salía conmigo y mis amigos cuando empezamos a aficionarnos en serio al mundillo de las bicis de montaña en Córdobaa.

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La verdad, no puedo casi ni imaginarme cómo mi padre era capaz de mover semejante hierro para subir con nosotros por la Sierra. Y no se trata solamente del peso (que de por sí ya es bastante), sino por el desarrollo tan desemesurado que mueve esa bici, con dos platos cercanos a los 50 dientes y apenas 5 piñones bastante pequeños. Muy apropiados para rodar cómodamente por ciudad, pero no tanto para ir con tres o cuatro fieras con bicis de montaña por la Sierra.

En fin. El caso es que también me hice con ella, ya que mis tíos iban de deshacerse de ambas bicis, y me daba pena que una bici con ese trasfondo emocional para mí se perdiera. Y además, es que -pese a que con mis ojos de chavalillo no lo apreciera en su momento- es una bici con mucho estilo. Así que hace poco me decidí a restaurarla, y a aplicarle algunas pequeñas mejoras para hacer su manejo más agradable, sobre todo teniendo en cuenta que tenía previsto ponerla de nuevo en servicio para ir a rodar con Ana.

La puesta en servicio de la misma ha sido bastante simple, aunque un pelín laboriosa: desmontar pieza a pieza, quitar fundas, cables, patillas de freno, cubiertas y neumáticos viejos, limpiar y desoxidar cuadro y llantas, ajustar radios, poner nuevos fondos de llanta y cubiertas nuevas, además de cableado en general.

En cuanto a las mejoras, no he podido resistirme a hacer algunas:reemplazar el viejo piñon de 5 velocidades por uno nuevo de 7, más cómodo para rodar, y cambiar las manetas de cambio en el cuadro por unas con pulsadores en el manillar. Para ello ha sido necesario conocar unos terminadores de funda en el cuadro, en la ubicación antigua de las manetas. Una lección ya aprendida de la restauración de la Super BH. El cambio de corona implicaba, como ya esperaba, el cambio del desviador trasero, que reemplacé por un Shimano Tourney. Y es aquí donde vino el punto más llamativo de la puesta en servicio:el cuadro Orbea no llevaba el sistema convencional de anclaje enroscado del desviador, sino un agujero pasante de ánima lisa, en el que se introducía un pasante del desviador, que se fijaba con una tuerca. Y que además era más estrecho que la rosca convencional. Eso provocaba que no pudiera colocar el desviador con su configuración original. Por suerte, tenía una solución para ello: la impresora 3D. Así que no me quedó otra que crear un diseño para el adaptador, y colocárselo al desviador. La suerte es que el modelo Tourney, de gama baja, permite eliminar el tornillo roscado, y pude reemplazarlo de manera sencilla por el impreso en 3D. El resultado no fue malo:

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Una vez solventado este problema, pude montar de nuevo la bici. El resultado ha sido sumamente bueno, en mi opinión. Los cromados han recuperado todo su esplendor tras haberlos pulido, y he podido quitar la mayoría de los puntos de óxido:

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Y aquí algo en más detalle la transmisión con la pieza 3D:

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Ha habido algunos componentes que tenía previsto desechar, pero que al final he conservado: los puños de goma del manillar, y el sillín con muelles. Éste último porque es mucho más cómodo de lo previsto, y los puños porque se amoldan mejor al poco espacio que ha quedado en el manillar al subir los cambios desde el cuadro. Y porque, la verdad, tanto uno como otros le dan a la bici un sabor clásico que sería una pena perder. Ahora sólo queda sacarle un poco de partido: :mrgreen:

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22 ago 19 Mis primeras piezas para la bici creadas con impresora 3D

Sí, tengo una impresora 3D. Hace algunas semanas me compré una impresora 3D, después de estarlo rumiando durante meses, a raíz de que en el trabajo compráramos un brazo robótico, que tuviera como una de sus funciones la impresión 3D. El caso es que el robot es una maravilla en general, pero a la hora de imprimir no es que destaque precisamente. Hasta ahora he estado usando la impresora 3D principalmente para temas de domótica (y que requieren otro artículo aparte) además de para algunas pequeñas figuras, soportes, etc… Pero ayer llegó el tema del ciclismo. Hace ya algún tiempo puse de nuevo en servicio el viejo cuadro de la Fuji como bici urbana, principalmente para ir y venir del trabajo, si bien con algunos cambios sutiles: transportín y alforjas, horquilla rígida, cubiertas lisas, corona de 9 piñones de carretera, manillar de paseo… y un monoplato de 48 dientes. Que como idea está bastante bien, pero que me ha traído bastante de cabeza.

Fuji en modo urbano

Fuji en modo urbano

El principal problema es que cuesta un poco adaptar un eje de pedalier y plato monstruoso, pensados para una bicicleta de pista, a un cuadro de bicicleta de montaña, ya que este último tiene la irritante tendencia a pegar con las vainas inferiores del cuadro. En su momento lo solucioné poniendo más espaciadores en el lado del plato, con lo que conseguí evitar que los dientes del plato dieran en el cuadro, pero generé un nuevo problema, y es que la biela contraria tiene una irritante tendencia a soltarse. De hecho, esto provocó que a punto estuviera de no poder terminar el viaje de alforjas de este año entre Teruel y Valencia (pero de nuevo, esta es otra historia, y deberá ser contada en otro momento). Ayer, dándome ya por vencido, llevé la bici a un taller en Sevilla, y si bien no me pudieron solucionar el problema, me dieron una pista para solucionarlo: el problema es que el pasante del eje del pedalier en el que se atornilla la biela quedaba demasiado adentro, y era necesario que quitara algún espaciador del eje. Y para evitar que el plato tocara en el cuadro, que pusiera espaciadores entre el plato y la biela. Y es aquí donde entra la impresora 3D.

Espaciadores en eje y plato

Espaciadores en eje y plato

Mi primera idea era usar unas simples arandelas metálicas para dar más espacio entre plato y biela, pero no tenía ninguna de los diámetros (interno y externo) necesarios. Pero el problema gordo vino al aflojar el eje del pedalier: los espaciadores de plástico de fábrica estaban desintegrados. Se cayeron a pedazos en cuanto aflojé el eje. Y ahí, puestos a comprar unos simples espaciadores de plástico, me vino la inspiración. ¿Por qué no crearlos en la impresora 3D? Total, peores que los que venían originalmente no iban a ser. Dicho y hecho. En un rato tenía diseñados los espaciadores a medida, y no tardé mucho más en imprimirlos. Ajustados a la décima de milímetro. Y en blanco, eso sí. Ahora a ver cuánto duran. :mrgreen:

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