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07 nov 15 Mini-etapa ciclista: Río Tolka – Blanchardstown

Esta tarde he salido a rodar un poco. Sé que no es ninguna novedad, teniendo en cuenta que desde que me vine a vivir a Irlanda mi medio principal de transporte es la bici: voy al trabajo en bici, voy a hacer la compra en bici, y cuando me cuadra, voy al centro en bici. Pero esta vez ha tenido algo diferente. Ha sido la primera vez desde que vine que me voy con la bici a hacer el indio.

Con la excusa de salir a lavar la bici a una gasolinera cercana -aunque no ha llovido en serio en estas últimas semanas, los parques que atravieso camino del trabajo tienen algo de barro, que junto con los restos de poda y césped cortado se pegan a la bici como cemento-, he salido esta tarde a dar una pequeña vuelta, que he aprovechado para recorrer un sendero junto al río Tolka, que pasa cerca de casa. No tenía por qué hacerlo, pero puestos a pegarle un buen lavado a la bici, lo mismo me daba llegar cubierto de barro… o eso pensaba yo.

El sendero en sí no tenía mucha complicación. Dejas atrás Waterville Terrace, atraviesas el Hospital de Connolly, e inmediatamente llegas al río Tolka, que se cruza por un viejo puente de piedra. Y justo ahí, nada más cruzar, tienes el sendero que se abre, a mano izquierda.

Comienzo del sendero del río Tolka. Luego se pone más divertido

Comienzo del sendero del río Tolka. Luego se pone más divertido

Ya desde el comienzo vale la pena. Un sendero entre abundante arboleda de hoja caduca, que a estas alturas del año ya se encuentra en su mayor parte cubriendo el suelo en forma de hojarasca, más que en las copas de los árboles, junto a un río cantarín que, además, se encontraba con un buen caudal gracias a las lluvias de la mañana. Lluevias que hacían, de paso que la hojarasca fuera particularmente resbaladiza. Nada que no se pueda superar sin problemas con una bici de montaña. Pero que, cuando lo que montas es una bici plegable urbana, con llantas de 20”, cubiertas lisas y banda de rodadura estrecha, hacen que la cosa se ponta mucho más interesante.

Tan interesante, que casi acabo nadando en el río Tolka. Y es que al cruzar por un estrechamiento del sendero, que cae a pico sobre el Tolka -40 centímetros de caída, tampoco nos pensemos que es el Gran Cañón- cubierto de hojarasca húmeda y abundante barro, al dar pedaladas la rueda trasera perdió agarre, y me pegó un buen latigazo que casi hace que acabe chapoteando en el río. Y es que hacer el indio a veces provoca que acabes… haciendo el indio de verdad.

Pasado este pequeño susto, poco más de interés. Llegué a la gasolinera para descubrir que el autolavado era túnel de lavado. Nada de pistolas de agua a presión. Algo que, dicho sea de paso, sospecho que es particularmente difícil de encontrar en Irlanda. Así que media vuelta, tomé la vieja carretera de Navan para llegar a Blanchardstown Village, primero, y Centre, después, donde aproveché para hacer unos recados. Y de ahí, a casa, no sin antes volver a la entrada del sendero a tomar la foto que abre este artículo. En efecto, no estaba tan oscuro cuando pasé la primera vez, pero así hace el artículo más emocionante. :mrgreen:

Y luego, de vuelta a casa por el Parque de Waterville. Un pequeño paseo muy bien aprovechado.

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Comentarios de los lectores

  1. |

    [...] mi bici plegable, no es realmente apropiada para hacer etapas de ciclismo de montaña, ya que corres el riego de acabar en un río a poco que te despistes. Así que traerme una de mis bicis a Irlanda era una de mis [...]

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